Fallas iniciales, aprendizajes eternos

Empresario
9/8/2023

Jab, recto, gancho.

En septiembre de 2013, uno de los mejores boxeadores en la historia del noble arte, Floyd Jr. Mayweather, estaba programado para pelear contra la estrella emergente de México: el ahora muy famoso Saul Canelo, de 23 años en ese momento. Lo que se suponía que sería una mega-pelea resultó ser una demostración: el maestro Floyd le dio una lección a Canelo, haciéndolo parecer un niño. Floyd esquivó cualquier ataque con ridícula facilidad y dominó los 12 rounds como si estuviera peleando contra un completo principiante.

Canelo estaba obsesionado con lanzar golpes poderosos y noquear a su oponente, y fue incapaz de adaptarse, recibiendo contra ataques mortales a lo largo de la pelea y perdiendo energía preciosa. Ese día, aprendió la diferencia entre bueno y genial y se convirtió en un nuevo boxeador. Lo que se suponía que sería una noche gloriosa para la nueva cara del boxeo resultó ser una actuación defensiva genial de uno de los más grandes de todos los tiempos. Si Canelo se hubiera rendido ese día, podríamos haber dicho que Floyd lo envió de regreso al anonimato como lo hizo con muchos boxeadores antes que él.

Diez años después, cualquier entusiasta del boxeo que haya estado interesado en este deporte confirmará el siguiente hecho: Saul Canelo fue cambiado para siempre por su temprano y doloroso fracaso contra Floyd, lo que lo convirtió en el increíblemente buen competidor que es hoy, ampliamente elogiado por sus movimientos defensivos.

Básicamente, Canelo aprendió más en una noche que en una década. Esta dura y horrible decepción en una pelea resultó ser el nacimiento de uno de los deportistas más respetados y ricos del mundo, un campeón mundial. Saul Canelo tuvo la suerte de que este fracaso llegara lo suficientemente temprano, pero también de que fuera lo suficientemente doloroso para recordarlo.

Si pierdes sin costo alguno y no te juegas la piel, no aprenderás nada: aquí radica la principal diferencia entre burócratas/corporativos y emprendedores, tu fracaso serán tus cicatrices, en lugar de deudas públicas asumidas por terceros. Así que es mejor implementar un buen bucle de retroalimentación. Es importante si no quieres que te den una lección otra vez en el ring, y recibir múltiples golpes al cuerpo y uppercuts solo porque no puedes mejorar y aprender de tus errores. Y créeme, recibir uppercuts en la mandibula y ganchos al cuerpo no es algo agradable.

Fallarás

Querido compañero emprendedor, te ofrezco algunas palabras de verdad:

Cometerás errores. Gastarás dinero en anuncios estúpidos. Contratarás a ese prometedor analista junior que resulta ser un completo desastre. Pasarás semanas en desarrollos inútiles. Te aferrarás a esa hipótesis de mercado que resultó horriblemente equivocada. Contratarás asesores inútiles y tratarás con intermediarios incompetentes. Serás abordado y posiblemente estafado por estafadores, mentirosos, egocéntricos e incompetentes. Irás con todo en contratos complicados mientras el dinero fácil está justo aquí frente a tus ojos. Perderás tiempo en redes sociales publicando logros que a nadie le importan. Implementarás esos métodos estúpidos para mejorar la comunicación cuando solo necesitas una conversación honesta. Esperarás demasiado antes de darles un aumento a tus mejores empleados. Serás injusto con los tímidos y tímido con los injustos. Dirás a todos que tu empresa está yendo genial aunque estás peleando con tus socios. Buscarás problemas en lugar de traer soluciones. Escribirás un programa hermoso que no sirve porque no soluciona ningún problema real, y un código terrible que tumba tu software, y ni siquiera sabrás por qué. Comprarás demasiados nombres de dominio, seguirás tendencias estúpidas, leerás y aplicarás consejos malísimos. Cometerás más y más errores. Sentirás que tu empresa no vale nada y considerarás renunciar. Y, obviamente, sufrirás mucho cuando cualquiera de esas cosas te suceda por primera vez.

Ya captaste la idea. El emprendimiento no es una disciplina académica donde simplemente puedes aplicar y duplicar el mismo metodo a cada problema. Casi siempre involucra a humanos, y somos seres no racionales, emocionales, a menudo involucrados en un interminable concurso de ego. La belleza del emprendimiento radica en su empirismo: la única forma de mejorar globalmente es asumir los costos de empeorar localmente, cometer esos horribles errores primero, aprender de ellos rápidamente y luego implementar lo que funciona a grande escala.

Sé que algunos de ustedes pueden pensar que leer esta lista podría ser un mensaje de advertencia suficiente para evitar la mayoría de esos errores. No es así; en realidad, necesitas construir cierta intuición para grabar esa realidad en tu cerebro, para reconfigurarte para que no te derriben fácilmente. En la mayoridad de los casos eso implica la experiencia del fracaso, sin atajos.

Al igual que Canelo Álvarez, entrarás en la arena lleno de promesas y perderás tu primera batalla contra competidores que estabas seguro de vencer en un abrir y cerrar de ojos. Simplemente te perdiste el punto principal: si están en una situación favorable, significa que entendieron algo que la mayoría de los actores no entendieron y encontraron una forma de aprovecharlo.

El gran error

Es las 1:30 AM y no puedes dormir debido a esa decisión que tomaste hace unos días de invertir en una costosa y prestigiosa agencia marketing, aunque descubriste demasiado tarde que existen alternativas bastante buenas y baratas que realmente satisfacen tus requisitos. Actuaste como un niño mimado que quería un juguete, y ahora no puedes dormir. Lo creas o no, este no es tu peor error de la semana porque aquí viene la tragedia: decides abrir LinkedIn.

Si eres fundador de una startup, probablemente tu LinkedIn sea bastante similar a lo que sigue. En resumen, todos están creciendo un 10,000% en las últimas semanas, firmando alianzas con Nike, NASA, CIA, los amos del universo, mi mamá y Dios mismo.

Todos los empleados están tan contentos de ser parte de la gran aventura que es esta startup, y si algunos fundadores hablan de algunos fracasos, es solo para presentarte sus últimos éxitos.Todos son tan resilientes, tan geniales, tan atractivos, tan saludables, incluido se despiertan a las 4:30 AM para hacer baños de hielo y meditación hiper-profunda.

No hay fracasos, no hay dolor, no hay personas solitarias luchando por ganar unos pocos dólares, solo un extraño patrón de personas posando con la camiseta de su empresa y compartiendo inocentemente sus éxitos y sus vidas personales que realmente no te interesan tanto. Eso, amigx gerente de empresa, se llama un sesgo estadístico. Y naturalmente, aquellos que publican representan menos del 0.001% de la realidad empresarial. La verdad esque 9 de cada 10 empresas fracasan antes de los 3 años.

Ni hablemos de los “influencers en recursos humanos y liderazgo” y los responsables de relaciones públicas corporativas; son como esa pequeña hoja de albahaca que añades a un delicioso risotto: no lo hace saber mejor, pero no puedes servirlo sin añadirlo.

Si estás financiando tu negocio con tu propio dinero y pagando por tus errores, te sentirás identificado con este articulo más que nadie. Lo siento, fundadores respaldados por VC que leen este boletín, pero no pueden comprender realmente la lucha.

Ama tus fracasos y aprende de ellos.

Cada uno de ellos será una anécdota algún día. Si crees que te traumatizarán por el resto de tu vida, recuerda que no eres más que polvo cósmico y terminarás como polvo cósmico.

Abraza tu dolor: es lo que te hará ir a por lo más grande.

Comete errores enormes, pero no cometas el mismo error dos veces.

Tienes piel en el juego y responsabilidad: es tu responsabilidad al 100%, o nunca será tu recompensa.

No escuches las publicaciones de LinkedIn; son solo personas de la Matrix que buscan hacerte sentir mal. Ni siquiera existen en la vida real.

De hecho, no escuches nada en LinkedIn. Es una maliciosa invención de la Matrix.

Caete de manera épica.

Repite hasta que ganes, y luego publica una captura de pantalla de tu cuenta bancaria en LinkedIn.

Hazlo antes de pagar montones de champagne y carros deportivos.

De hecho, no te compres champán y coches deportivos; compra libros, léelos y, si realmente quieres algo superficial y materialista, elige una marca francesa. Son las mejores.

No publiques captura de pantalla en LinkedIn, es tonto y superficial.

No empieces a ir al ópera solo porque te hiciste rico. Mejor consigue un vinilo de 2Pac.

No publiques insultos en LinkedIn, aunque sea tentador. Y si lo haces, apunta a Monsanto, no a individuos. De hecho, haz lo que te dé la gana.

No comentes en las publicaciones de inversionistas. También son parte de la Matrix y ni siquiera existen en la vida real.

No sigas ciegamente los consejos de personas demasiado financiadas que fracasan con dinero que no es suyo. Su bucle de retroalimentación es demasiado lento y no sienten el dolor. La mayoría de las veces, no puedes aplicar sus mismos métodos.

No publiques cada logro porque a nadie le importa realmente. Tampoco publiques tus fracasos; son tus trofeos privados, los más hermosos de una vida bien vivida. Ama y atesóralos. Habla con tus clientes, es lo único que cuenta.

Hazlo, fracasa, mejora, repite.

Mantén la fe.

Suscríbete a nuestro blog
Gracias!Tu suscripción ha sido recibida 😊
Oops! Formulario no enviado.

Artículos relacionados